…esto no es un subtítulo…
2026-01-31
El mundo no tiene ni pies ni cabeza y el presidente de Estados Unidos, como de costumbre, ha soltado amenazas que pueden perjudicar a su propio país. El berrinche que nos ocupa se debe a la supuesta negativa de Canadá a certificar varios modelos de aeronave producidos por la compañía estadounidense Gulfstream Aerospace Corporation (por supuesto, tal negativa no existe en el mundo real, pero el mundo real parece irrelevante en la distopía postmoderna que nos toca sufrir). Como represalia, amenaza con retirar la certificación en Estados Unidos a cierto modelo exitoso producido por la canadiense Bombardier, así como a todos los aviones fabricados en Canadá, e imponer aranceles a los aviones procedentes de Canadá. Sobre los aranceles, suponemos qe se referirán a aeronaves fabricadas en Estados Unidos o algo así, pero importadas desde Canadá por algún motivo, pero nunca se sabe, porque la consistencia es un obstáculo a la hora de hacer América grande de nuevo o yo qué sé.
Retirar la certificación de las aeronaves fabricadas en Canadá es un problema importante para Estados Unidos, y no solamente por el mero hecho de que la autoridad certificadora se supone que no funciona bajo el capricho del presidente. Las aerolíneas estadounidenses operan muchas aeronaves de fabricación canadiense: en torno a la mitad o más de la mitad de la flota de muchas compañías regionales, por poner un ejemplo. Además de esto, las industrias aeronáuticas canadiense y estadounidense están fuertemente interrelacionadas; como de costumbre, esta idea de hacer daño a Canadá terminaría destruyendo muchísimo empleo y tejido productivo en Estados Unidos.
Volvamos al tema de la decertificación y los aranceles. He leído por ahí, pero en este momento no encuentro una fuente razonable que enlazar, que la idea de retirar la certificación podría acabar en otro momento TACO (Trump Always Chickens Out) parcial y solamente perderían la certificación las aeronaves fabricadas en el futuro, con lo que la flota actual podría mantenerse operativa. Lo de los aranceles, insisto, es medio complicado, porque es particularmente absurdo imponer aranceles sobre aviones que no tiene sentido importar al no contar con certificación, pero siempre sería posible hacerlo, por ejemplo y por seguir el juego estúpido, sobre un avión fabricado en Estados Unidos, vendido en Canadá, y luego vendido de vuelta en Estados Unidos.
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